La cordillera del Aizkorri, el monte Aratz, el paso de San Adrián, el monte Oa... En este montañoso y apacible lugar, encontramos un balcón desde donde podemos avistar los paisajes más bellos de Euskal Herria, el lugar idóneo para recuperar el aliento y restablecerse.
Construido en el año 1797, en un corto espacio de tiempo ha visto iluminarse su oscuro futuro. Tras estar durante cerca de 40 años vacío y abocado al derrumbe, Jose Miguel Arrondo lo recuperó y, con ayuda de su padre, lo reformó manteniendo las piedras y maderas antiguas.
El servicio que se ofrece en Tellerine permite disfrutar de un cálido ambiente de hogar: seis habitaciones dobles con baño, tres salas de estar de las que dos cuentan con fuego bajo, y desayunos y comidas. También dispone de cocina, para quien quiera deslumbrar con sus habilidades culinarias.
El caserío que estaba a punto de desaparecer ha vuelto a la vida. Joxe Miguel ha encontrado un buen complemento para su trabajo de caserío, y el visitante, una oportunidad para conocer y disfrutar de Euskal Herria, el euskera, el caserío... Ya sabe, las puertas del hogar de los Arrondo también están abiertas para usted.